Mirada intensa;
ojitos imperturbablemente abiertos
llevan el peso de una melancolía desconocida.
Inocultablemente dulce.
Le acaricio la frente
y permanece inmutable;
Tomo suavemente su manitas casi escondidas
no me rechaza,
ni me acepta.
Me cautiva.
De nombre pretencioso
casi aristocrático.…